viernes, 14 de octubre de 2016

Al final del camino

Para finalizar las entradas dedicadas a “Ancient Greece”, lecturas veraniegas sobre Grecia, vamos a hacer una breve reseña de la novela histórica de Valerio Massimo Manfredi, Odiseo, el retorno.  Y no es casualidad porque esta serie de entradas la inauguramos con la reseña de Odiseo, el juramento.



La segunda parte de la novela cubre la historia del regreso a Ítaca. Según nos cuenta Manfredi en la nota del autor, “… es uno de los muchos nostoi, los poemas del ciclo de troyano que narran los “regresos” de los héroes de la guerra de Troya…”

“En la Odisea no pocos estudiosos han visto un combatiente distinto del de la Ilíada; no ya un guerrero y un combatiente, sino un aventurero, un vagabundo que vive un gran número de peripecias…”

“En el pasado siglo se pensó que el itinerario odiseico había sido calcado de algún portulano fenicio, pero la hipótesis se descartó cuando se descubrieron huellas de la presencia micénica un poco en todo el Mediterráneo…”

Recientemente he encontrado una versión del mapa de Odiseo, aquí. Se trata de una entrada en el blog Mi mundo griego, aquí, que muestra el recorrido de Odiseo por el Mediterráneo. 



Pinchando sobre cada parada del viaje, se muestra una ilustración y un texto en inglés. 


No estoy muy de acuerdo con el mismo, pues considero que algunas localizaciones son erróneas. En cualquier caso, la Odisea es una obra intemporal e infinita, pues como señala Manfredi “… Homero, también en el canto XI, imagina una segunda Odisea no ya por mar, sino por tierra, fango y polvo hasta un lugar misterioso y remoto en el que el héroe debería inmolar al dios azul, señor del abismo marino, tres animales y cerrar así para siempre su desafío temerario admitiendo su inferioridad de hombre frente a un dios…”

“… De este fantasmal poema [dice Manfredi ], verdadero misterio de la literatura universal, no se ha encontrado ni rastro…”

Tal vez, mejor así. 

Casi al final del camino

Era una tarde de agosto, cuando el calor te impide realizar otra actividad que no sea leer, cuando fui a la estantería y volví a tener entre mis manos el libro del cual vamos a realizar la breve reseña. Se titula Historia de una democracia: Atenas y tiene como subtítulo (Desde sus orígenes hasta la conquista macedonia). Fue escrito por la historiadora francesa Claude Mossé  y publicado en 1971. Lo he releído en una semana, aproximadamente, porque ya lo había leído en la década de los 80.


Claude Mossé nació en 1924, según nos informa Wikipedia, aquí, y parece que aún permanece con vida, por lo que debe de andar por los 92 años. Una vida tan dilatada ha hecho posible una extensa obra historiográfica, tal y como podemos comprobar en la citada entrada. Ésta información se complementa con una breve biografía escrita por Clara Dupont-Monod incluida en el blog Teoría de la Historia del profesor Andrés G. Freijomil, aquí


También se cita en Wikipedia que Claude Mossé “… Pertenece a la misma escuela de pensamiento histórico que Jean-Pierre Vernant y Pierre Vidal-Naquet…” También en el blog Teoría de la Historia del profesor Andrés G. Freijomil se recoge una entrada para Vernant, aquí, y para Vidal-Naquet, aquí. Todos ellos son historiadores de la Antigua Grecia e iniciaron su carrera como historiadores tras la IIª Guerra Mundial. 

Historia de una democracia: Atenas está publicado por la editorial Akal. Ediciones Akal es una editorial fundada en 1972 que cuenta con un importante fondo editorial y que agrupa en la actualidad diferentes sellos:

Historia de una democracia: Atenas es el número 25 de la colección Universitaria. Esta colección se caracterizaba por unas cubiertas en color naranja.



La colección se distribuía en las siguientes temáticas:

Como podemos comprobar, el ejemplar de Claude Mossé corresponde a la serie Historia Antigua. Los contenidos del texto están planteados de forma cronológica.


Claude Mossé basa su narración en un estudio profundo de las fuentes escritas disponibles, que se citan al inicio del libro, pero no sólo las tradicionales historiográficas, sino que incluye aportaciones a partir de los textos teatrales de la época, haciendo un uso extenso del concepto de fuente histórica. Sin embargo, no se citan apenas referencias a la arqueología.


Su lectura es bastante ágil y la recomiendo tras la lectura de algún otro texto que exponga la historia de la Antigua Grecia de forma general. El libro incluye algunas ilustraciones, que hoy nos parecen de poca calidad, todas ellas en blanco y negro, algunos esquemas y un glosario de términos en griego.


Incluimos un fragmento de la obra que aparece en la página 113: “…Los adversarios de la democracia ateniense subrayan de buen grado el carácter arbitrario de las decisiones tomadas a veces en el tumulto, a veces también al final del día, cuando la mayor parte de los asistentes habían vuelto ya a sus casas. A comienzos del siglo IV, para luchar contra el creciente absentismo de los atenienses, se instituyó el mistos ekklesiastikós, es decir, la retribución por la asistencia a las sesiones de la asamblea. ¿Acaso tuvo ello como consecuencia que ésta se convirtiera en el refugio de todos los miserables ávidos de rapiñar los tres óbolos, como pretende Aristófanes? Esto es sin duda una exageración. No es admisible concebir que la asamblea a la que se dirigía Demóstenes se compusiera exclusivamente de pobres diablos. Es evidente que en tales asambleas el peso del demos urbano era preponderante, pero no lo es menos que un orador hábil que supiera adular al auditorio podía fácilmente manejarlo a su antojo. Esto es, al menos, lo que dejan entender los teóricos hostiles a la democracia, y debemos admitir que gran parte de la influencia de Demóstenes se debió a sus méritos como orador.

La asamblea era soberana y sus poderes teóricamente ilimitados. No sólo se hacía eco de todos los asuntos interesantes de la vida de la ciudad sino que estaba facultada para erigirse en corte suprema de justicia para cualquier problema que afectara a la seguridad del estado mediante el procedimiento de la eisangelía*, que, según parece, se generalizó durante el siglo IV, hasta constituir un abuso. Tal omnipotencia condujo con frecuencia a resultados incoherentes y contradictorios. Si bien deberíamos desconfiar de las críticas partidarias formuladas contra la ekklesia ateniense por los escritores del siglo IV, los reproches que un hombre como Demóstenes dirige a ese demos del que se considera defensor a cualquier precio permiten sospechar que existe un fondo de realidad en esa imagen de una asamblea a la vez todopoderosa e ineficaz, que parece caracterizar a la agonizante democracia ateniense…”

A propósito de las fuentes escritas citadas por Claude Mossé, he recuperado la lectura de un texto publicado en LA(s) OTRA(s) HISTORIA(s), revista  sobre los métodos y los temas de investigación histórica publicada por la UNED de Bergara.


Con una edición muy cuidada y con un formato pequeño, el número 3 de esta revista incluye los siguientes artículos:


La revista la adquirí a través del correo postal a la librería Marcial Pons, cuando enviaba unos catálogos en papel, que eran la delicia de cualquier bibliófilo interesado en la Historia y la Geografía. Como podemos comprobar en la imagen, me costó 850 pesetas, unos 5€ de hoy.

La cita de la revista viene a colación del artículo de Carlos García Gual sobre “La narrativa histórica griega”. Carlos García Gual es catedrático de Filología griega en la Universidad Complutense de Madrid, tras haberlo sido en la de Granada, la de Barcelona y la UNED.
  
Pues bien, Carlos García Gual nos plantea un análisis de los puntos de vista de Heródoto y Tucídides en torno a los límites y características de la investigación histórica, como bien dice Vicente Huici en la presentación de la revista.

Señala que “estas breves páginas quiere solo invitar a reflexionar sobre el carácter determinante que tuvo el enfoque de los dos primeros historiadores griegos en la constitución de la historia occidental como género literario específico, ajustado a un relato polémico y político”.

Comienza con un comentario de A. Momigliano incluido en La historiografía griega que dice que Tucídides “…leyó atentamente a Heródoto y decidió que la forma herodotea de afrontar la historia era peligrosa. Para escribir historia en serio era necesario ser contemporáneo de los hechos en discusión y conseguir comprender lo que decía la gente. La historia seria… no se ocupaba del pasado, sino solo del presente; no podía ocuparse de países lejanos, sino solo de lugares en los que vivía el historiador y de personas cuyos pensamientos podía exponer sin dificultad con palabras propias….”.

Al inicio del texto apunta Carlos García Gual que “…para la construcción de sus relatos los historiadores griegos se fundan primordialmente en la propia observación de los hechos. Lo mejor es la propia experiencia directa, la visión inmediata de las batallas y de las actuaciones políticas, pero a falta de ella la referencia a testigos inmediatos. Solo secundariamente a documentos y a informaciones de tercera mano…”

Y casi al final del artículo señala que “…la distancia y la imparcialidad del historiador es importante. Por eso el destierro es un buen lugar para escribir historia con una perspectiva no enturbiada por las presiones familiares….”

Finalizamos la entrada con unas palabras que aparecen al final: “…Era una historia que se proclamaba “maestra de la vida”, en cuanto repertorio de actitudes humanas ante determinadas situaciones colectivas. En ese sentido era pragmática, política, y aleccionadora, y de ahí que se proclamara como un saber útil…”

sábado, 6 de agosto de 2016

Un hallazgo inesperado

Paseaba por la playa y apareció una librería-cocktail tan inesperadamente como una isla para el naufrago. En ella podías encontrar libros actuales y de ocasión así que tomé un café con hielo y me puse a mirar el fondo. Casualidades de la vida que encontré este libro en este verano tan clásico:



El libro fue escrito por Moses Immanuel Finley y publicado en 1983 aunque en España apareció en la editorial Crítica en 1986. Mi ejemplar es una edición de 2016. Contiene el texto de cuatro conferencias que impartió el autor en 1980 más otras dos que se escribieron después. Los títulos de todas son los capítulos del libro: Estado, clase y poder; Autoridad y patronazgo; Política; Participación popular; Asuntos y conflictos políticos y, por último, Ideología. 

De todas los textos yo he leído Participación popular. En esa conferencia, Finley pretende argumentar que el nivel de participación político en la asamblea ateniense, independientemente del número de ciudadanos participantes, algo que por otra parte se utiliza para deslegitimar ese sistema político, implicaba una estructura sumamente democrática, especialmente cuando la comparamos con Roma, a la que dedica la parte final del texto.  

Esta estructura democrática era muy moderna, en el sentido de que contaba con situaciones que podríamos pensar desvirtuaban la toma de decisiones, es decir, la votación, pero Finley argumenta que existía una esencia muy clara en la misma estructura política que hacía claramente democráticas las decisiones:

"... No era solamente una sociedad cara a cara, sino también una sociedad mediterránea, en la que la gente se reunía al aire libre, en los días de mercado, en las numerosas ocasiones festivas, y siempre en el puerto y en la plaza de la ciudad. Los ciudadanos eran miembros de diversos grupos formales e informales: la familia y la casa familiar, el vecindario o el pueblo, las unidades militares y navales, los grupos ocupacionales (labradores en época de cosecha o artesanos urbanos, que tenían tendencia a concentrarse en unas calles determinadas), clubs gastronómicos de las clases altas, innumerables asociaciones de culto privado. Todo ofrecía oportunidades para comentar noticias y chismes, discusión y debate, para la permanente educación política que señalé antes. Tampoco era éste un fenómeno exclusivamente urbano. Los campesinos atenienses no vivían en granjas aisladas, sino en aldeas y pueblos, con sus plazas, centros de culto locales y asambleas de vez en cuando, con su propia vida política ligada constitucionalmente a la de la ciudad-estado: los demos (municipios) registraban a los ciudadanos y llevaban las listas del servicio militar, y proporcionaban las relaciones de los hombres que podían ser elegidos anualmente por sorteo para ser miembros del consejo y muchas magistraturas. Los chistes de Aristófanes sobre los palurdos rudos e ignorantes no se han de tomar como una generalización. Una de las pullas de Teofrasto (Caracteres, 4, 6) es la del rústico que informa inoportunamente sobre los negocios de la asamblea, y con todo detalle, a los labradores de su granja..." (páginas 110 y 111). 

Finley utiliza un lenguaje cuidado y una redacción exquisita aunque el hilo ideológico de la narración requiere una concentración alta, no tanto en este texto como en el resto de las conferencias. No es una lectura para aficionados, entre otras cosas, porque tiene un apoyo crítico, citas de otros autores, muy cuidado y requiere un nivel de conocimientos mínimos sobre el tema. 


Imagen tomada de http://www.history.ac.uk/makinghistory/historians/finley_moses.html

La vida de Moses I. Finley se confunde con una fascinante trayectoria intelectual. Sus ideas encontraron la más amplia audiencia en el mundo de la historia antigua y más allá de ella.... después de su desaparición, el debate en historia antigua está todavía en parte dominado por las directrices de su obra; de hecho, se vuelve explícitamente a sus tesis o, en cambio, se hacen esfuerzos por trazar nuevas vías, en una perspectiva "post-finleyana". Esto indica hasta qué punto su obra es inabarcable. 

Alain Bresson, página 189 en Los historiadores.

Para conocer más sobre el autor se puede consultar la página sobre el Finley en Making History, aquí



"...M. Finley nada odiaba tanto como el positivismo estrecho consistente en una simple acumulación de hechos: <<sólo pido que el historiador se acerque a su material con preguntas significativas en la cabeza. Los documentos por sí mismos no plantean preguntas, aunque, de vez en cuando, proporcionan respuestas>>. Aunque las tesis de Finley tenían el mérito de la originalidad, el éxito de sus trabajos se debió también a un estilo de escritura y a una elección de los objetos de análisis que contrastaban con los demás historiadores de su generación. Así, por lo que respecta a la historia del mundo griego, Finley aprenas apreciaba las monografías dedicadas a ciudades particulares.... En cambio destacaba en su análisis de los conceptos..."

Alain Bresson, páginas 191 y 192, en Los historiadores



El otro campo de investigación al que Finley dedicó una atención particular es lo que él denominó la «creación de la política» en la Grecia antigua, es decir, la creación de un espacio colectivo de nuevo tipo, distinto de la familia o de la creencia religiosa, en el seno del cual se organizaba una comunidad. En verdad, pertenecer a la comunidad no significaba necesariamente participar en la decisión política. Después de todo, a lo largo de los siglos, la participación política fue objeto de toda clase de debates y luchas. Esa especificidad se debía a la emergencia de procesos de decisión basados en lo sucesivo en el criterio objetivo del voto escrutado. Se trataba de una innovación radical que sostenía a todas las demás, en particular la emergencia de la discusión política y también la constitución del pensamiento reflexivo. Finley, por tanto, abrió una reflexión global sobre la democracia antigua, que él consideraba como una verdadera precursora de la democracia contemporánea.

Alain Bresson, página 195, en Los historiadores




viernes, 5 de agosto de 2016

Las Termópilas

"La película El león de Esparta inspiró a Frank Miller para crear el cómic 300, y de este salió la película que ha vuelto a poner de moda a los espartanos.... 



Imagen tomada de https://cincodays.com/2015/08/06/comic-review-300-de-frank-miller/


...Las Termópilas también han originado, entre otras novelas, La puertas de fuego de Steven Perssfield....


... Magnífica como novela, pero en lo histórico hay que tomarla con cierta precaución, pues para reforzar el tono épico acepta prácticamente la inverosímiles cifras que ofrece Herodoto y da a los enfrentamientos que se produjeron en el desfiladero una magnitud que probablemente no tuvieron"

Javier Negrete, La gran aventura de los griegos, páginas 375 y 376.

Algo parecido ocurre con la película 300, que aún tenía por ver, y de la cual me interesaba su base histórica. Inspirada, como ya hemos dicho anteriormente en un hecho real, considero que, al igual que piensa Javier Negrete con Puertas de fuego, Zack Snyder retoca ciertos aspectos históricos para reforzar el tono épico. 


"¿Cuántos hombres defendieron las Termópilas? Leónidas disponía en total de 7.000 soldados. De ellos, había 4.000 peloponesios, 1.100 beocios entre tespios y tebanos, unos 1.000 focios y el resto locrios. Ahora bien, en el contingente del Peloponeso formaban unos 1.000 lacedemonios, de los cuales sólo 300 eran auténticos ciudadanos espartiatas....¿Quiénes eran esos 300 espartanos, por cierto, y cómo es que con un contingente tan reducido la ciudad arriesgó nada menos que a uno de sus reyes?


Imagen tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Term%C3%B3pilas

... El desfiladero, donde el viajero puede encontrar una estatua levantada en honor de Leónidas, ha cambiado mucho desde entonces. Los sedimentos arrastrados por el río.... han hecho que la costa se aleje varios kilómetros, pero en el año 480 había puntos del desfiladero con menos de 30 metros de anchura, que se reducían a 15 en lugares más angostos. El paso tenía cinco kilómetros de longitud y presentaba tres estrechamientos..."

Javier Negrete, La gran aventura de los griegos, páginas 376 y 378.

Las Termópilas no sólo han inspirado a novelistas y cineastas. Jacques Louis David pintó en 1814 un lienzo sobre el tema titulado Leónidas en las Termópilas.



Leónidas y los suyos se convirtieron en héroes y su gesta se recordará por siempre.


Imagen tomada de https://clasicosarchivohistoricour.org/2014/10/21/monetizacion-geografia-y-estrategia-en-la-expansion-macedonia-y-romana-coloquio/


martes, 2 de agosto de 2016

Reseñas de libros sobre la Antigua Grecia

En nuestro empeño por difundir contenidos de la Antigua Grecia hoy vamos a comentar dos libros sobre este período histórico. El primero de ellos corresponde a Javier Negrete, La gran aventura de los griegos, editado por La esfera de los libros. Mi ejemplar es de la edición de bolsillo y me costó 13,90 €. Lo he tenido un año en un rincón a la espera de su lectura porque tiene 805 páginas y 5 hojas de mapas, aunque realmente el texto ocupa las 760 primeras páginas y las notas el resto. 


El libro es un intento de agrupar en un solo texto toda la historia de la Antigua Grecia y hemos de decir que lo consigue. Está bien argumentado e incluye pequeñas separatas sobre algunos temas de interés que complementan al texto. Ahora bien, creo que hace un uso excesivo de la licencia de incluir ejemplos y expresiones de la actualidad a los que yo no he encontrado la gracia pues, aunque es un libro de divulgación, una cosa es divulgar y otra bajar el listón. También echo en falta unos buenos mapas porque continuamente se hacen referencias a lugares y sería muy interesante poder contar con esta herramienta para localizarlos. Tampoco me ha gustado el formato, excesivamente pequeño aunque supongo que habrá una edición más cuidada -y seguro que más cara- que será más cómoda. 

Lo que recomiendo del texto es su fácil lectura; como ya he comentado es un libro de divulgación pero he de decir en su descargo que ¡ya hubiese querido yo contar en la carrera con un texto que me hubiese enseñado lo que he aprendido con este! Es cierto que es un texto divulgativo y por ello de introducción pero creo que es clave para iniciarse en este período histórico. Otro de los aspectos positivos es que el autor realiza un resumen bastante bueno de las fuentes con las que cuenta y que tiene la valentía de arriesgarse en algunas situaciones en las que las mismas no dan demasiada luz, aunque ello conlleva la posibilidad de caer en zonas pantanosas. En cualquier caso merece la pena leerlo. 

De Javier Negrete poco sabemos más que lo que aparece en la Wikipedia, aquí, salvo que es profesor de Griego y un prolijo autor de novela. En cuanto a la página web que aparece en el buscador, no hemos encontrado información relevante. Es más interesante la entrevista que realizó para las Jornadas de novela histórica de Granada, aquí


Imagen tomada de Jornadas de novela histórica de Granada


Incluimos un breve texto de su libro extraído de la página 133

"Sin cronología, los hechos históricos están tan desordenados como alimentos arrojados al azar en bolsas opacas dentro del arcón del congelador de un soltero. Y son igual de inútiles. Por eso los profesores seguimos insistiendo en las fechas históricas. Aunque no se exija a los alumnos hoy día memorizar listas inmensas de fechas, al menos deben conocer algunas, porque son los tornillos con los que se monta en sus cabezas la armazón metálica del conocimiento histórico, un esqueleto que luego tratamos de rellenar con relatos más enjudiosos.

Hay una típica prueba de ingenio con trampa que les propongo a mis alumnos. Es un tanto boba, pero suelen picar..." 

*  * * 

El siguiente libro que vamos a reseñar es de Jesús Mosterín, La Hélade, publicado por Alianza editorial. Es el segundo ejemplar de una serie, Historia del pensamiento, que incluye los siguientes títulos, además del citado: El pensamiento arcaico, Aristóteles, Helenismo, Roma, Los judíos, Los cristianos, India y China. 



Se trata de un texto de introducción a la filosofía desde la Grecia arcaica hasta Platón y su estilo es muy ameno, a pesar de la dificultad que entraña la filosofía. En sus 324 páginas va desgranando sencillamente, sin que ello suponga abandonar la esencia del pensamiento ni caer simplicidad, la historia de la filosofía, enmarcándola en el contexto histórico, que por formación, a mi me ha parecido la parte más brillante.

"...La práctica de Sócrates era de dos tipos: uno positivo, por el que de la consideración de ejemplos se llegaba a la definición, y otro negativo, por el que se mostraba la inadecuación de la definición, descendiendo desde ella a casos en los que se aplicaba, pero que intuitivamente no han caído bajo el concepto en cuestión.... Aristóteles nos dice que Sócrates acostumbraba a plantear preguntas, pero no ha dar respuestas, pues él ya confesaba que no sabía..." (página 183).

El libro es un claro ejemplo de cómo ha de escribirse un texto de forma científica, sin dejar nada al azar, incluyendo un apartado de notas, bibliografía, un apéndice sobre la transcripción del griego y un índice analítico, y buscando la compresión más que la erudición, que la tiene, como no puede ser de otra manera. 



Su amplia trayectoria como filósofo y escritor se puede consultar en Wikipedia, aquí. Además, cuenta con una página web, aquí, que tampoco es que sea una gran página web, aquí, pero, al menos, cuenta con un listado de sus publicaciones. Para conocerlo mejor, véase la entrevista Para todos La 2, aquí, (son sólo 12 minutos).








viernes, 15 de julio de 2016

Mitología de la Grecia antigua

"La llamada edad arcaica de Grecia comienza hacia el 800 a.C. con las grandes epopeyas homéricas, que, sin embargo, representan más el final de un proceso que su inicio, más la rememoración prestigiosa de un pasado remoto y legendario que el intento de ordenar reflexivamente las ideas de su época. Acometer ese intento dentro del marco del pensamiento griego estaba reservado a Hesíodo. 

Hesíodo se pregunta por el origen de todas las cosas y de todos los dioses, y lo pone en el caos, palabra que significa abismo bostezante: "En primer lugar existió el Caos". A continuación va exponiendo el origen de todos los dioses y personalidades semidivinas, como titanes, gigante y nereidas. Pero Hesíodo no se limita a amontonar mitos e historias, sino que expone el sistema total de los dioses en su despliegue temporal y genealógico". 

Jesús Mosterín, La Hélade, páginas 27 y 28.


En su librito Dioses y héroes de la mitología griega, Antonio Guzmán Guerra nos plantea en la introducción que “…lo que más nos atrae de la Mitología griega y de cualquier otro pueblo es que el lector se ve sorprendido porque los mitos contienen verdades simbólicas más que verdades históricas, porque en buena parte de ellos descubrimos la explicación de determinadas creencias o estructuras sociales o los orígenes de algunas instituciones. Los mitos nos interesan hoy día, no tanto porque nos narren las aventuras de tal o cual personaje, héroe, titán o dios antiguo, sino porque nos trasmiten ciertos mensajes simbólicos a través de unas categorías tipológicas de carácter colectivo….”

Este libro de la editorial Alianza se incluye en la colección Alianza cien. Esta colección salió al mercado en 1993 e incluía una gran cantidad de títulos a un precio excepcionalmente bajo (100 pts = 0.60 céntimos de Euro). 



Cada título se componía de una tirada de 250.000 ejemplares. Los títulos se agrupaban por temáticas: literatura española, latinoamericana, universal y clásicos y otros temas de carácter práctico. 



En sus 62 páginas Guzmán escribe sobre los doce dioses del Olimpo, sobre otros dioses y héroes y sobre las hazañas colectivas. Precisamente de estas últimas incluimos la hazaña del viaje de los Argonautas. 

Pelias ha usurpado el trono de la ciudad de Yolco a su sobrino Jasón, y le ha prometido que se lo devolverá una vez que éste le traiga el Vellocino de Oro. Así es como Jasón enrola a cincuenta héroes en la nave Argo, navío prodigioso cuyo espolón estaba hecho de madera de la encina profética del santuario de Dodona y daba aviso a su timonel de los peligros de la navegación. El Vellocino se encontraba en la región de la Cólquide, en los dominios del rey Eetes, y estaba custodiado por un dragón que nunca dormía. Jasón consigue el Vellocino ayudado por la hija del rey, la maga Medea, después de haber realizado ciertas misiones que parecían imposibles como arar una parcela de campo sujetando unos bueyes que vomitan fuego por sus fauces, etc. El regreso de los Argonautas es no menos espectacular y peligroso a través de varias rutas alternativas. En este conjunto de relatos se reproduce el esquema arquetípico por el que se encarga a un héroe que lleve a cabo determinadas tareas con la esperanza de que no regrese de ellas con vida.





El Argo, de Lorenzo Costa el Viejo, pintor renacentista italiano 
(imagen extraída de Wikipedia)



domingo, 10 de julio de 2016

Nos gusta la Antigua Grecia

Nos gusta la Antigua Grecia
We like ancient Greece 
Μας αρέσει αρχαία Ελλάδα


La religión griega, de cariz politeísta, pronto se caracterizó por su antropomorfismo o representación de los dioses bajo aspecto humano. Así aparecen ya en las obras de Homero y Hesíodo, poetas que organizaron el panteón griego, otorgando la soberanía a Zeus que, junto a su esposa Hera, reinaba sobre humanos e inmortales desde la cumbre del Olimpo, la montaña más alta de Grecia. 

Griegos y romanos. Editorial Alhambra Longman, pág. 11. 




Imagen de Flickr del Monte Olimpo tomada por Stefg74 bajo licencia Creative Commons, aquí.   

El libro Griegos y romanos de la editorial Alhambra Longman era el número 31 de la colección Biblioteca de Recursos Didácticos Alhambra. Esta colección pretendía, desde mediados de la década de los ´80, ofrecer al profesorado unos libros con recursos didácticos y una metodología más activa. Se adelantaba, así, a lo que sería la filosofía de la LOGSE. 



La editorial Alhambra tenía una importante experiencia en el libro de texto. Es curioso pero aparece poca información sobre esta editorial si se realiza una búsqueda en Google. Lo único relevante es la noticia de su compra por el grupo Pearson en 1990. 

El libro Griegos y romanos está dividido en ocho capítulos: religión, actos públicos, la ciudad, la organización política, la vida doméstica, la colonización, una guía cronológica y las monedas. 


La moneda básica en Atenas era el dracma. Algunos múltiplos y divisores son:

6 óbolos = 1 dracma

2 dracmas = 1 didracma

4 dracmas = 1 tetradracma


En España las primeras monedas acuñadas proceden de Ampurias y son generalmente dracmas y óbolos de plata. 



Imagen tomada de Imperio-numismático, aquí